PABELLÓN CARABANCHEL. INT/ATARDECER
En un lateral de la cancha, de pie y muy serios, están los ocho componentes del equipo. Cada uno viste con ropa deportiva de lo más variada. Físicamente son lo más alejado a un deportista, pero tampoco tienen ningún rasgo especialmente distintivo que pueda hacer pensar que sufren una discapacidad mental. Miran a Marco con desconfianza.
FÁBIAN (33) 90 Kilos de bondad y aire plácido. Con una inmensa barriga, es más ancho que alto.
SERGIO (25) Guapete. Estatura normal, espigado. Con el pelo teñido de rubio platino.
JESÚS (30) Bajito y gordete, con una inquietante y permanente sonrisa.
JUANMA (45) Se le ve bastante desaseado: pelo grasiento, psoriasis en la piel, dientes sin higiene.
PAQUITO (45) Síndrome de Down. Menudito, con la mirada muy atenta en todo momento para leer los labios de quien habla. Lleva Sonotone.
BENITO (35) 1'90 de estatura. Muy delgado. Tranquilo.
ROMÁN (39) Alto. Complexión atlética. 90 kilos de seriedad. Muy reservado.
MARÍN (30) Es el operario de la ORA que le puso la multa. Miope. Las gafas sujetas a la cabeza con una goma le hacen los ojos muy pequeñitos. Mira a Marco, que claramente le ha reconocido.
MANUEL (25) Persona con autismo. Guapo y sonriente. Tiene tics.
Marco está frente a ellos, con un balcón de basket bajo el brazo.
MARCO
(sin ninguna pasión)
Bueno, pues yo soy Marco Montes
y voy a ser vuestro entrenador
durante los próximos tres meses.
Vamos a hacer una cosa. En
parejas, dos calles, trenzado de
pases, finta y tiro al aro. Luego
cambiamos de posición. ¿Estamos
de acuerdo?
Los chicos no han entendido nada. Ni pestañean.
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